viernes, 5 de julio de 2013

"Normas de cortesía", de Amor Towles.

La historia comienza en la Nueva York de los años 60 del siglo XX, durante una visita a una exposición fotográfica que plasma la ciudad metropolitana durante los años que precedieron a la participación de los EEUU en la Segunda Guerra Mundial.

En ella, Katey Kontent, que asiste al animado evento en compañía de su marido, reconoce en dos de las fotografías expuestas a Tinker Grey, y en ese momento se convierte en narradora del tiempo que compartió con dicho personaje y otros, casi tres décadas atrás.

Dicha narración comienza en la Nochevieja de 1937, en la que Katey  (mecanógrafa en un despacho de abogados de Wall Street) comparte mesa en un club de jazz de tercera fila con su amiga y compañera de pensión Eve, dispuestas a ofrecerse una de las pocas alegrías que les permite su nivel de vida.


El azar hace que en la mesa de al lado se siente Tinker Grey, miembro de la sociedad más exclusiva de Manhattan. Con él inician una relación de amistad que las lleva de los barrios bajos de la Nueva York de los últimos coletazos de la Gran Depresión a los clubes más exclusivos y lujosos de la Quinta Avenida.

Así, Katey ha de decidir cómo jugar sus cartas en el conocido sueño americano, y con su gran capacidad de decisión, su inteligencia y su buen olfato inicia un imparable ascenso, hasta lograr zambullirse en un mundo en el que muchos parecen adaptar su escala de valores  a las circunstancias.

El autor, Amor Towles, nos describe una sociedad deslumbrante, llena de clubes de jazz, amor a la música, cócteles, restaurantes de lujo, edificios con portero, coches con chófer, en definitiva, una sociedad que derrocha glamour. También nos muestra, en contraposición, los bajos fondos neoyorquinos, con sus personajes devorados por el compartido sueño americano.

Towles nos desgrana, además,  la evolución que sufren los personajes principales, debido a los acontecimientos que cada uno asume a su manera, en unos meses que los transformarán para toda la vida .

En su primera novela, Towles logra una estupenda descripción con todo lujo de detalles de la sociedad de los años 30, con un estilo que bebe de grandes autores americanos, en el que por ejemplo es difícil no relacionar “Normas de cortesía” con el argumento de “El Gran Gatsby”, de Francis Scott Fitzgerald.(reseña aquí)

También he de decir que dicha minuciosidad en la descripción en ocasiones se vuelve excesiva, alejando al lector de la historia en alguno de los capítulos centrales del libro, y evitando con ello alcanzar la más alta calificación.


En definitiva, una buena novela escrita con elegancia que destaca por la delicadeza de la narración, que nos traslada a un mundo que conocíamos en blanco y negro, y que cuenta con Katey, un personaje para recordar. Un título prácticamente desconocido que  a buen seguro se convertirá en una grata sorpresa, ya que hará disfrutar al lector.