miércoles, 17 de octubre de 2012

"El guardián entre el centeno", de J.D. Salinger

Reseñar este libro es una sensación extraña, ya que es un libro que he leído unas 8 o 9 veces, y cada vez que lo leí me proporcionó sensaciones diferentes. Desde la adolescencia  hasta el día de hoy, este libro es algo así como un viejo amigo, que me acompaña a todas partes y del que acepto virtudes y defectos.

El personaje principal de tan afamada novela es Holden Caulfield. Se trata de un joven de 17 años que forma parte de una adinerada familia y que cursa estudios en Pencey Prep, un exclusivo internado. Holden es probablemente uno de los personajes más reconocidos y reconocibles de las últimas décadas.

Tras obtener una serie de malos resultados académicos, y hacer gala de un comportamiento reprobable, Holden es finalmente expulsado de Pencey. La expulsión coincide con el inicio de las esperadas vacaciones de Navidad.

En ese momento Holden decide, en lugar de regresar a su casa, emprender un accidentado itinerario por la ciudad de Nueva York, que le llevará a entablar relaciones con personajes peculiares de la noche neoyorquina, mientras intenta retrasar lo inevitable: la vuelta a casa, lo que le obligará  a enfrentarse con su familia. En esos días Caulfield recibe una serie de lecciones que le servirán para modificar su carácter de una forma inevitable.
"El guardián entre el centeno" es un libro controvertido. Se trata de un libro de lectura casi obligatoria en la mayoría de los institutos de un buen número de países, y nos muestra una ácida estampa de la sociedad de los años 50 del siglo pasado, en la que se tratan temas que en aquellos días se consideraban tabú, como drogas, alcohol, prostitución, sexo... Desde hace ya muchos años es un libro "de culto", que recibe tanto enconadas recomendaciones como decepciones por parte de los nuevos lectores.

Como decíamos unas líneas más arriba, Holden Caulfield es uno de los personajes más logrados e icónicos de los últimos años. Es visto por muchos como la expresión de la rebeldía adolescente ante la sociedad, y el rechazo a la hipocresía que habita en ella.

Además, el libro que catapultó a una fama no deseada a su autor (J.D. Salinger, consulta aquí su biografía) adquirió cierto aroma a leyenda negra en los años 80 ya que apareció en las líneas de publicaciones de sucesos, principalmente por las declaraciones de Mark David Chapman tras asesinar a John Lennon: "Estoy seguro de que la mitad de mí es Holden Cauldfield. El resto de mí debe ser el diablo"

Para mí es una obra imprescindible, quizás más que por la calidad literaria, lo sea por los temas tratados y por cómo expresa esa oposición al hecho de enfrentarse a los convencionalismos sociales. También es un libro que, como decía, recomiendo su lectura, sobre todo a los lectores jóvenes que tendrán la oportunidad de sacar sus propias conclusiones a las cuestiones que plantea el autor.

Dado que probablemente el título tiene ese aire enigmático en el que el significado resulta difuso, quiero despedirme con la explicación que el propio Holden da a su hermana Phoebe sobre sus sentimientos:

 “Muchas veces me imagino que hay un montón de niños jugando en un campo de centeno. Miles de niños, y están solos, quiero decir que no hay nadie mayor vigilándolos. Sólo yo. Estoy al borde del precipicio y mi trabajo consiste en evitar que los niños caigan en él. En cuanto empiezan a correr sin mirar adónde van, yo salgo de donde esté y los cojo. Eso es lo que me gustaría hacer todo el tiempo. Yo sería el guardián entre el centeno”.

2 comentarios:

  1. Daniel, me encanta que hayas utilizado esa alegoría para terminar tu reseña, es tan... Holden !
    Yo también he leído este mítico libro en varias ocasiones, 3 o 4, y efectivamente siempre se encuentra una lectura distinta que te ayuda a comprender no sólo situaciones y sentimientos de la época en que fue escrito sino muchas cosas de uno mismo.
    Siempre he recomendado encarecidamente esta lectura aunque avisando que hay que hacerlo con cierta disposición más allá del mero entretenimiento.

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  2. Muchas gracias por el comentario, Manuela... Y tienes razón, es una lectura que engaña, es mucho más profunda de lo que aparenta...

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